No sabía que sería la última vez.
La última vez que oiría tu voz.
La última vez que te vería sonreír.
La última vez que me despediría de ti
sin abrazarte un poco más fuerte.
Si lo hubiera sabido,
me habría memorizado cada detalle.
La forma en que hablabas.
La forma en que te reías.
La forma en que hacías que todo pareciera un poco menos difícil.
Pero yo no lo sabía.
Nadie lo hace jamás.
Y ahora paso las noches
intentando recordar cosas que ya se están desvaneciendo.
Me temo que.
Temo olvidar tu voz.
Temo olvidar tu rostro.
Temo que llegue el día en
que tenga que cerrar los ojos con fuerza
solo para recordarte.
Porque perderte una vez fue horrible.
Pero perdiéndote poco a poco,
en cada recuerdo que se desvanece,
es como verte morir otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez.
Todos los días.